pensamientos obsesivos

Pensamientos obsesivos: por qué ocurren y cómo gestionarlos.

 

«Un día, en retrospectiva, los años de lucha te parecerán los más bellos». Sigmun Freud.

 

¿Qué es un pensamiento obsesivo?

Los pensamientos obsesivos causan mucho malestar en quien los padece. Suelen aparecer de forma intrusiva, y causan ansiedad y miedo ante la posibilidad de que puedan ser ciertos, porque son extraños o desagradables.

 

El pensamiento obsesivo se produce cuando el cerebro está activado en exceso. Normalmente, la persona ha entrado en un bucle de análisis excesivo del que no puede escapar. Este tipo de pensamientos se dan en momentos de  ansiedad o después de un evento traumático.

 

Esta dinámica puede ocasionar que se hagan crónicos y se conviertan en un hábito. De ahí la importancia de aprender a pararlos y gestionarlos para que no repercutan negativamente en tu calidad de vida y bienestar emocional.

 

¿Por qué causan malestar?

Los pensamientos obsesivos generan ansiedad y malestar precisamente porque nos sentimos incapaces de pararlos o porque son raros y desagradables. Entramos en un círculo vicioso. Tememos que esos pensamientos catastróficos o malos se conviertan en realidad o reflejen una parte de nuestra personalidad que automáticamente rechazamos. Muchas veces nos dan miedo.

 

Para poder gestionarlos y eliminarlos, lo más importante es entender por qué se producen: trabajar en la raíz que los genera. Lo segundo, es no tener miedo ni pensar que sufrimos un trastorno grave: una parte de la población los sufre o ha tenido episodios de este tipo. Así que ni eres raro ni te pasa nada que no se pueda eliminar o gestionar para mantener una buena calidad de vida.

 

¿Por qué se generan los pensamientos obsesivos?

  • Duelos patológicos.

La mayoría de los pacientes que sufren de pensamientos obsesivos tiene en su historia personal un denominador común: el duelo patológico. Se trata de pacientes que han sufrido un trauma de apego no superado, que se refleja en su vida adulta en forma de pensamientos recurrentes de los que les cuesta liberarse.

 

En estos casos, el pensamiento obsesivo es el reflejo de otro pensamiento que indica a la persona que «algo anda mal». Trabajar en ese trauma que se ha hecho crónico será crucial para superar este tipo de pensamientos en bucle.

 

  • Síntoma de ansiedad.

Hay personas que, bien por sufrir un duelo patológico o por cualquier otra razón, cuando entran en estados de estrés o ansiedad, tienen pensamientos recurrentes molestos. Lo mismo que en el caso anterior: la clave siempre será mirar el origen de esa ansiedad para vencer el síntoma.

 

  • Crianza por parte de padres con desajustes emocionales que no fueron capaces de dar afecto ni contención.

Cuando el apego en la infancia ha sido defectuoso, o el paciente ha tenido padres o cuidadores con algún tipo de dolencia psíquica que impidieron crear vínculos afectivos saludables, suelen darse estos pensamientos.

 

La persona se ve incapaz de contener el río de ideas que se repiten una y otra vez, precisamente porque nunca tuvo la contención emocional que se espera de quien debía proporcionárnosla.

 

  • ¿Predisposición genética?

Las dolencias psíquicas se describen y explican en base a una serie de síntomas para tratarlas y clasificarlas.

 

Aunque la neurociencia y la psicología avanzan de la mano para intentar determinar en qué áreas o funciones del cerebro se generan y desarrollan las diferentes enfermedades mentales, en la mayoría de los casos no se sabe bien en qué partes del cerebro se producen.

 

Los pensamientos obsesivos no son diferentes en este sentido. Se sabe que cuando ocurren, es el cerebro emocional el que está activado de forma excesiva, por eso es tan difícil pensar de forma racional cuando nos asaltan.

 

Parece que hay una predisposición genética a padecer este tipo de desajustes. No se sabe cómo, pero es una posibilidad a considerar, sin lugar a dudas. Casi cualquier predisposición genética se puede superar con ayuda.

 

Por otro lado, los pensamientos obsesivos pueden ser una conducta aprendida como cualquier otra. Igual que si se trata de una predisposición genética, siempre es posible modularos a través de la psicoterapia.

Los pensamientos obsesivos no deben ser confundidos con el TOC (Trastorno Obsesivo compulsivo). Los síntomas son parecidos, pero no es lo mismo. De cualquier manera, ambos se pueden tratar en el entorno terapéutico con éxito.

 

¿Cómo gestionar los pensamientos obsesivos?

  • Lo primero es dejar de tener miedo. Ni estás loco, ni eres extraño. No eres la única persona a la que esto le ocurre. Tus piezas mentales están básicamente en orden, solo que alguna función se ha desajustado a base de pensar de forma improductiva, y de tener miedo a esos pensamientos que sin querer vas generando.

 

Estás en un círculo vicioso del que puedes perfectamente salir.

 

Cuando por cualquier razón tienes un nivel de ansiedad muy alto, tu cerebro empieza a funcionar de una forma «defectuosa». No ordenas tus pensamientos desde un plano objetivo y racional, sino desde una emocionalidad pura e instintiva.

 

Tienes que dejar que este momento emocional fluya hasta el final, entendiendo que te va a causar malestar por un momento. El pensamiento obsesivo, como síntoma de ansiedad, llega a un pico y luego desciende.

 

El temor a tus propios pensamientos hace difícil que puedas salir del bucle. Así que lo primero será normalizar tu estado mental, relajarte y saber que es una situación pasajera.

 

  • Segundo, y esto se desprende de la idea anterior, es crucial que sepas que puedes superarlo y que vas a superarlo. Las personas que sufren obsesiones tienen la tendencia a creer que sus obsesiones son reales y que no van a poder liberarse de esas ideas.

 

Pues ya te digo que no: vas a superarlas. Te costará más o menos, pero las dejarás atrás y recuperarás tu bienestar emocional.

 

Existen también prácticas que ayudan a reconducir pensamientos y rebajar los niveles de ansiedad: como la respiración consciente, la meditación y  la práctica regular de ejercicio físico.

 

El pensamiento obsesivo, entendido como lo que es: un síntoma, es retorcido. Tiende a sobrevivir, por lo cual es un poco molesto desprenderse de él. Gestionarlos no es complicado, pero eliminarlos casi siempre requiere de psicoterapia.

 

Si ves que los pensamientos obsesivos afectan a tu calidad de vida, no dudes en buscar ayuda profesional.

 

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