violencia de género

LA VIOLENCIA DE GÉNERO COMO DRAMA COLECTIVO

La violencia de género es un drama colectivo. Si aun tienes dudas, te indico algunas cifras:

 

  • Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida por parte de una pareja íntima, o violencia sexual por una persona distinta de su pareja. Estos datos NO incluyen el acoso sexual.
  • A raíz de la crisis sanitaria ocasionada por el COVI-19, el número de llamadas telefónicas de asistencia a mujeres víctimas de maltrato se ha quintuplicado en todo el mundo.
  • Cada día 137 mujeres son asesinadas por miembros de su propia familia.
  • En España una mujer es víctima de violación cada 5 horas.
  • Menos del 40% de mujeres que sufren violencia buscan ayuda.
  • En 2019, 1 de cada 5 mujeres entre 20 y 24 años había sido obligada a casarse antes de cumplir 18 años.
  • En la Unión Europea 1 de cada 10 mujeres denuncia haber sufrido ciber acoso desde los 15 años de edad.

(Fuente: https://evaw-global-database.unwomen.org/en)

Cifras escalofriantes. Sin mencionar datos sobre brecha salarial o abuso psíquico y emocional. Tampoco se incluyen todas las formas de jeraquización y violencia invisible hacia las mujeres, que darían para un artículo entero.

 

La violencia de género es una pandemia de dimensiones enormes que genera muchos problemas sanitarios y sociales.

¿Por qué? Porque todos los actos violentos tienen consecuencias:

 

  • Lesiones físicas que requieren asistencia sanitaria.
  • Secuelas psicológicas que demandan tratamientos.
  • Disminución de la calidad de vida.
  • Un impacto psicológico en el entorno de las víctimas, que también requiere ayuda y asistencia para superar.

 

Está claro que abordar  la violencia de género debería ser tan importante como reducir la incidencia de cáncer, obesidad o combatir el coronavirus.

 

La violencia de género no es nada nuevo. La historia de la humanidad es, entre otras cosas, una historia de abuso a la mujer.

 

En las civilizaciones antiguas, Roma, Esparta y Grecia, por ejemplo, la mujer era considerada como un objeto. A excepción del caso de Egipto, donde gozaba de un valor social alto, la mujer no tenía identidad como ser humano.

 

En la Edad Media ya se asentaron muchas ideas de desigualdad que hoy en día lamentablemente siguen vigentes. En España, hasta hace no muchos años, una mujer no podía trabajar ni tener una cuenta bancaria sin el permiso de su marido.

 

No cabe duda de que las cosas han mejorado, pero no tanto como sería de esperar. La violencia de género es predecible y por lo tanto, evitable.

 

¿Cómo evitarla?. Educando.

La educación debe ser el motor que genere el cambio social necesario que lleve a erradicar la violencia de género.

 

Este tipo de violencia es como un virus que muta y se va adaptando para poder sobrevivir a los cambios sociales. Se resiste porque es una de las  herramientas de dominación más importante del Patriarcado. Sobrevive camuflandose en forma de abuso psicológico.

 

El abuso psicológico tiene una identidad propia. Aparece en más casos que el físico y es más difícil de detectar y de demostrar.

 

Tipos de maltrato psicológico:

 

La violencia de género ha pasado de ser un acto físico evidente a camuflarse de forma más sutil y difícil de identificar. Las violencias invisibles o sutiles aparecen y se asientan. Las normalizamos. Esto dificulta su identificación. Y lo más peligroso, suelen ir in crecendo.

 

 

Así que lo primero sería empezar por llamar a las cosas por su nombre y nombrar al maltrato como lo que es: maltrato, sin edulcorar, ni blanquear ni justificar. Esto con el objetivo de frenarlo a tiempo.

 

¿Por qué? Porque las denuncias por malos tratos ocurren cuando la mujer está ya muy deteriorada física y/o mentalmente. O cuando sus hijos se ven afectados directamente por ésta.

 

En una entrada anterior te hablo más concretamente sobre las relaciones tóxicas de pareja y el detalle sobre las formas de abuso emocional más comunes.

Como resumen y al groso modo, la violencia psicológica va de lo más a lo menos evidente:

 

  • Más evidente: hacer romper a la pareja con las relaciones familiares, laborales y con el círculo de amigos.
  • Menos evidente:

 

– Hacer cortar a la pareja con sus conexiones del pasado. Cortar recuerdos y relaciones anteriores a las de la pareja actual.

– Atacar la identidad de su pareja con críticas y reproches.

– Criticar aficiones, gustos e iniciativas, hasta destruir la identidad de la víctima.

 

El maltrato psicológico es cualquier actitud que merme la autoestima de la víctima y la invalide a nivel emocional.

 

 ¿Pero qué nos pasa a las mujeres para aguantar toda esta basura?

 

Aún cuando hemos adquirido cierta consciencia feminista y vemos con claridad algunas situaciones de abuso, cuando hemos adquirido empoderamiento y fuerza…aparece el fantasma de la cuidadora y salvadora.

 

Entra Disney por la puerta grande con su idea del sacrificio y el amor romántico. Nos metemos en el bucle de pensamientos asociados a la idea de salvación: «conmigo será diferente a cómo era con sus ex», «yo le ayudaré a cambiar», «cómo vamos a dejar la relación si nos queremos tanto».

 

El constructo social es poderoso y nos domina a nivel inconsciente. Todo cambio pasa por un esfuerzo racional en ir deconstruyendo todas esas creencias que nos han sido inculcadas a lo largo de nuestra vida. Es un asunto complejo, pero no imposible.

 

Quizá lo más bonito sería comenzar por nosotras mismas como colectivo. Olvidar la creencia absurda de que tenemos que competir entre nosotras y empezar a cuidarnos. Fomentar nuestro empoderamiento como colectivo y empezar a cuidarnos entre nosotras amorosamente.

 

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Que tengas un buen día.

 

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