CLAVES SOBRE EL MALTRATO PSICOLÓGICO

 

Las relaciones marcadas por el maltrato psicológico están sustentadas en la creación de un vínculo traumático. En una entrada anterior hablamos de las relaciones de pareja tóxicas. En este artículo mi intención es hacer una reflexión sobre las claves de las relaciones afectivas basadas en el maltrato psicológico, cómo se genera el vínculo entre el maltratador y la víctima y las estrategias para salir de este tipo de relaciones.

 

¿QUÉ ES EL VÍNCULO TRAUMÁTICO Y CÓMO SE CONSTRUYE?

 

El vínculo traumático es el lazo afectivo que se crea en las relaciones de abuso emocional y psicológico y que explica en buena medida porqué es tan difícil para las víctimas cortar este tipo de relaciones.

 

La víctima se ve incapaz de alejarse de su maltratador y tiende a justificar y a minimizar el maltrato. Por eso es tan habitual encontrar a personas sometidas a situaciones de maltrato sostenido por años, que no son capaces de dejar la relación abusiva. También es común que una persona caiga una y otra vez en relaciones de violencia psíquica.

 

¿Por qué la víctima se engancha a su abusador?

 

La piedra angular del vínculo traumático es la intermitencia. Esta es la más importante de las claves sobre las relaciones de maltrato psicológico. La víctima recibe de forma intermitente cariño y desprecio, «unas de cal y otras de arena».

 

Los momentos de afecto se dan de vez en cuando, con lo cual la víctima mantiene la esperanza de que su abusador va a cambiar y se queda enganchada a esos momentos buenos.

 

Este es un proceso fisiológico cerebral: cuando se recibe cariño se produce dopamina en el cerebro, la hormona del placer, y cuando llegan los momentos de maltrato y estrés se segrega cortisol. Esta dinámica es la que construye el vínculo traumático.

 

La víctima espera con angustia el momento de recibir cariño y vive con mucho malestar los momentos de desprecio y dolor. Cuando llega el momento amable sienten paz y confort. Es lo mismo que ocurre con la adicción a algunas drogas. Por eso se afirma que este tipo de relaciones son tan adictivas. Aunque sea complicado de entender hay mucha gente enganchada a la tristeza y al dolor.

 

En la actualidad se sabe que cuando una situación se repite con mucha frecuencia las células nerviosas establecen una relación a largo plazo. Se crea una red neuronal que forma una identidad en sí misma. Esta red neuronal genera un hábito o una adicción. Las emociones generan una adicción de la misma forma que lo pueden hacer drogas tan duras y adictivas como la heroína.

 

Igual que creas un hábito positivo como hacer ejercicio por las mañanas o leer literatura de ficción, tus células pueden construir una memoria que te lleve a buscar de forma inconsciente relaciones abusivas: simplemente tus células están buscando saciar su hambre de malestar.

 

El cuerpo llega a necesitar esas emociones negativas. Las necesita con tanta intensidad que es capaz de crear situaciones de malestar a través de pensamientos destructivos.

 

Si estás dentro de una relación abusiva, o conoces a alguien que la sufra, ahora empiezas a entender porqué es tan difícil romper con tu abusador.

 

Para poder entender las claves sobre las relaciones de maltrato psicológico es importante saber sobre qué parámetros se sustenta el vínculo que las construye. Es lo que te voy a explicar a continuación:

 

PARÁMETROS DEL VÍNCULO TRAUMÁTICO.

 

La teoría del vínculo traumático de Dutton (1995) se basa en 2 parámetros:

 

1. El desequilibrio de poder.

Una de las partes de la relación es o se siente vulnerable. Piensa que está en situación de inferioridad emocional frente a la otra parte. Las relaciones abusivas son asimétricas y una parte ejerce coacción sobre la otra y le causa daño.

 

2. Intermitencia del maltrato.

(acumulación – explosión – endulzamiento). Como comentaba más arriba la base del vínculo traumático es la intermitencia del maltrato. El endulzamiento o trato amable es lo que hace que la relación perdure. La víctima vive en la esperanza de que su abusador va a cambiar.

 

Esta intermitencia supone entrar en una montaña rusa de emociones, donde se alterna la secreción de cortisol y de dopamina en el cerebro. Se da entonces la adicción a este cambio de emociones, al malestar y sentimiento de vergüenza e inadecuación y a la calma que generan los momentos amables que da el maltratador. Esos momentos dan una paz (ficticia) a la víctima, porque le hace pensar que no es tan poco valiosa después de todo.

 

Es un vínculo dañino y asfixiante en el que la víctima busca y espera constantemente la aprobación de su pareja. Una adicción química emocional en toda regla.

 

¿Dónde está el origen de esta adicción emocional?

 

Este tipo de conexión neuronal se crea en la infancia la mayoría de las veces. Algunos niños criados con un apego inseguro se convierten en adultos emocionalmente dependientes, que tienden a construir relaciones de pareja donde hay abuso psicológico y maltrato emocional.

 

 

Esto es más grave cuando alguno de los padres o cuidadores tiene un trastorno narcisista de personalidad: ya se ha creado la estructura mental de afecto y maltrato intermitente que marca a la persona durante todo su ciclo vital.

 

Una red neuronal que se crea con el tiempo mediante acciones repetidas a diario es una conexión muy robusta. Pero se puede romper. Es posible cortar una relación de maltrato y no volver a esa dinámica.

 

¿Cómo romper el vínculo traumático?

 

Romper una identidad neuronal de este tipo es complicado, pero no imposible. Va a demandar de tu parte esfuerzo consciente, constancia y disciplina. Esta es otra de las claves sobre las relaciones de maltrato psicológico a tener en cuenta para alejarse de cualquier relación de maltrato emocional: vas a tener que trabajar activamente en la resolución de tu trauma.

 

Tienes una estructura mental arraigada en tu cerebro, pero no solamente hablamos de un fenómeno fisiológico. En la construcción de una relación de maltrato convergen otros factores, uno de los más importantes es el entorno cultural.

 

Desafortunadamente vivimos en una sociedad que muchas veces favorece la creación de vínculos traumáticos y de relaciones marcadas por el abuso emocional. Así que tendrás que poner intención y ganas en tu curación.

 

Al final del proceso te espera una vida libre de malestar, sin estrés ni autoengaño. El camino a recorrer puede ser una vía de crecimiento personal y autoconocimiento, así que adelante.

 

  • ESTABLECE EL CONTACTO CERO.

 

Este es el primer paso que debes dar para comenzar tu proceso de sanación. Si es posible debes cortar toda comunicación con tu abusador. Algunas veces esto no es posible, sobre todo si en la relación de pareja hay hijos, por ejemplo. De ser así, limita tus comunicaciones a lo estrictamente relacionado con vuestros intereses comunes.

 

Si es posible cortar todo contacto, hazlo. Esto incluye bloquearle en tus redes sociales y no responder a ningún email, ni wasap ni llamada telefónica. El más mínimo contacto puede suponer caer en el abismo de una relación dañina de nuevo. Es duro, pero tienes que hacerlo. Piensa en tu abusador como en una droga. Mientras más lejos, mejor.

 

En muchas ocasiones el abusador busca desesperadamente recuperar a su víctima. Te buscará porque necesita de tus reacciones emocionales y controlarte, no porque te quiera. Si te quisiese te habría tratado bien. Puede que vuelva con promesas de amor y arrepentimiento. No le escuches y mantente firme en tu decisión de cortar el contacto de forma definitiva.

 

  • ACEPTA QUE HAS SIDO UNA VÍCTIMA Y HAZTE CONSCIENTE DEL ABUSO SUFRIDO.

 

No se trata de regodearte en tu malestar, sino en romper con la disonancia cognitiva

 

La disonancia cognitiva es la tensión e incomodidad que sentimos cuando tenemos dos ideas contradictorias sobre una misma situación o bien cuando pensamos de una manera y actuamos de otra.

 

Ponle etiquetas a lo que te ha pasado. Has sido víctima de maltrato psicológico. Es muy sanador poner palabras a lo que te ha sucedido y aceptarlo.

 

Los  recursos más utilizados por las víctimas para no ver la realidad son la disonancia cognitiva y el autoengaño. A partir de ahora, acepta que te han maltratado, que no has tenido suficiente claridad mental para ver lo que te pasaba, pero que ahora empiezas a ser consciente de tu situación y estás dando pasos en positivo para superarla.

 

  • BUSCA UN ENTORNO SEGURO EN EL QUE REFUGIARTE.

 

Rodéate de personas emocionalmente sanas que te escuchen y te entiendan. Muchas veces el drama de la víctima se multiplica porque no se da credibilidad al abuso que ha sufrido. Seguro que hay personas a tu alrededor que pueden ayudarte: amigos y familiares que te crean y entiendan tu dolor.

 

La reflexión de las claves sobre las relaciones de maltrato psicológico pasa necesariamente por comprender a la víctima y no minimizar el dolor por el que ha pasado.

 

Si el maltrato sufrido se ha prolongado por mucho tiempo, muy probablemente necesites ayuda profesional para superar las secuelas del abuso. No dudes en buscarlo. Un profesional te ayudará a recuperarte y romper con la dinámica de pensamientos negativos y destructivos.

 

En adelante, debes elaborar el duelo y romper con una dinámica mental implantada en tu cerebro.

 

Poco a poco irás recuperando claridad y fuerza mental.  Pasarás de ser víctima a superviviente.

 

Si necesitas apoyo y ayuda en tu proceso de recuperación, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

 

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